No me llamo escuela

Escuela no es un nombre propio, es un deber social. Debemos ayudarla porque comparten la educación de nuestros hijos. Y por momentos –parece- que no lo hacen tan bien como debieran.

Ecuador, como en el resto de América latina hay un gran problema: la escuela no enseña a trabajar en equipo. El ranking PISA (2015) de educación, reveló que la región tiene un pobre desempeño de habilidades sociales. Comparado con el resto del mundo, el país con el mejor puntaje (Chile) está 40 puntos por debajo del promedio de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). En este estudio Ecuador no participó; los países que lo hicieron fueron: Chile, Uruguay, Costa Rica, México, Colombia, Brasil y Perú.

Según el estudio de PISA, el 15% de los estudiantes latinoamericanos no pudieron completar los problemas sencillos que requieren colaboración limitada. ¿Si Ecuador no participó en el estudio cómo podemos saber que las estadísticas mostrarán resultados similares a los países que sí lo hicieron?

Tomamos como hipótesis que la escuela no enseña a trabajar en equipo. Como punto de partida tenemos el reporte anual de calificaciones que le entregan a cada padre de familia o representante. En ese reporte están organizadas las notas por parciales en cada una de las materias; pero ojo, SOLO las calificaciones de un estudiante.

Pero resulta que el aprendizaje se realiza en un contexto. Al menos creo en lo que dijo Paolo Freire: “Nadie educa a nadie —nadie se educa a sí mismo—, los hombres se educan entre sí con la mediación del mundo”. Esta última parte es la que me interesa analizar: ¿Cómo saber el desempeño del proceso educativo cuando tengo las notas de un solo elemento de un conjunto?

Un estudio prospectivo realizado con un grupo de 16 estudiantes que han permanecido juntos durante cuatro (4) cursos escolares arrojó los siguientes resultados:

Cuando usted recibe el reporte con las calificaciones de su hijo no puede ver estos cambios y no podrá conocer las causas y las consecuencias de los mismo. Pero la lectura de este gráfico demuestra que, si bien el grupo es bueno (promedio superior a 9.0 puntos), a medida que los años avanzan el rendimiento decrece. ¿Por qué? Podemos conversarlo en otro momento. Por ahora una conclusión:

Cuando se les permite a los estudiantes explicar sus ideas en la mayoría de las actividades valoran más el trabajo en equipo. Cuando se les ofrezcan a los padres resultados de aprendizaje grupales, estarán más preparados para trabajar en equipo: con los niños, con los maestros, con las escuelas.

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