La escuela de la ancianitud

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta la sociedad es el cada vez mayor número de personas que salen de la etapa productiva antes de considerárselos ancianos. En sociedades donde el trabajo es considerado como productividad y no como formación humana.

En sentido general, las instituciones al servicio de la ancianidad son

  • Hogares geriátricos, de orden estatal o privado, acogen a los ancianos de día o como internos. Reciben atención médica, espiritual, laborterapia y recreación. Están destinados a ancianos sanos (en algunos, mixtos, pueden vivir matrimonios).
  • Clínicas geriátricas, con iguales características, están dedicadas a la atención del anciano enfermo o postrado. Cuentan con médicos especialistas, kinesiólogos, foniatras, terapeutas ocupacionales, enfermeras y demás.
  • Clubes de la tercera edad, se ofrecen como ámbitos de paz y serenidad; los ancianos participan de “charlas”, conferencias, paseos, bailes, coros, juegos, con alegría comunicativa y sincera.

Este es uno de los argumentos para introducir, junto con nuevos espacios al servicio de la ancianidad, un nuevo servicio a la comunidad. La escuela de la ancianitud, un espacio para divulgar una filosofía de vida que te prepare, para vivir -al menos- los últimos 30 años de tu vida.

Ancianitud, puede ser entendida como un llamado de atención que, pensando en corregir el equívoco, tome en cuenta la necesidad de compatibilizar las modificaciones de las estructuras sociales y planificar la integración en la sociedad del siglo XXI.

Como antecedente tenemos un concepto de ancianidad, donde lo importante de la edad biológica: no son los años que llevas, sino los que te quedan. En este concepto coexiste una edad psicológica, también llamada “MADUREZ”, hecha forma con la capacidad lograda a través de los años y contenido con la experiencia que se va acumulando. Se relaciona con la capacidad que el sujeto manifiesta para adaptarse a los distintos cambios estructurales, que una sociedad puede plantearle.[1]

Algunos de estos cambios estructurales están determinados por cambios sociales relacionados con la Revolución tecnológica y que le han dado un nuevo contexto al siglo XXI. El siglo de la sociedad líquida, conectada, fragmentada, comprimida y abierta.

El número de ancianos va a aumentar en tanto integre las dimensiones: biológica, psicológica y social; en ese orden, pero modificando la estructura. La hipótesis plantea que el siglo XXI dota a la ancianitud de un concepto de racionacional ambiental y territorial, lista para ser monitoreada a escala global.

El objetivo general del estudio inicial fue definir una forma de vida para -al menos- los siguientes 30 años de vida. ¿En qué ayuda esto? FOCALIZACIÓN y EMPODERAMIENTO.

El que no sabe lo que quiere, no encuentra lo que busca. Esto no solo vale para los jóvenes y los viejos, sino para los buenos y los malos tiempo…

 


[1] Tomado de: https://es.slideshare.net/blanquisbonni/ancianidad-14688105

 

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