Sociología de “la moda”: de-construcción y re-construcción de un concepto elitista

El objetivo de esta reflexión será abrir las puertas de la sociología para que estudiantes de la carrera de Diseño de Modas, se hagan partícipes de su responsabilidad social: desde las aulas y dentro de la norma de la ética profesional.

Cuando percibo en una investigadora como Silvana Amoroso Peralta un interés por la sociología no puedo dejar de pensar en la necesidad de la vigilancia epistemológica en las ciencias sociales. La vigilancia epistemológica forma parte de la preocupación social por la producción de conocimientos y plantea que el conocimiento no consiste en descubrir una realidad que está allí y se nos muestra de manera nítida, sino que debe ser de-construida (la realidad) desde la óptica de la teoría y luego re-construir el cuerpo teórico (teoría) desde el saber empírico contextualizado. No llamaremos a esta disertación una interpelación dentro de la sociología de la cultura, sino una reflexión en la línea de la gestión del conocimiento apegada a la sociología de la vida cultural.

La sociología del conocimiento que considero pertinente, debe tomar en interconexión el contexto general y particular de la sociedad posmoderna. Dentro del contexto general, hacer hincapié en el significado del cambio de paradigma para la comprensión teórica-práctica de la sociedad del siglo XXI, y dentro del contexto particular, la importancia de la crítica social académica. En estos dos aspectos va a centrarse el siguiente comentario.

Significado del cambio de paradigma para la comprensión teórica-práctica de la sociedad del siglo XXI

Aunque el término posmodernidad ha sido muy discutido[1] se define como una concepción del mundo que cambió el carácter de la experiencia cotidiana. Abarca lo vivido del siglo XXI y que tuvo sus primeras manifestaciones a principio de 1970. Es un movimiento precedido por la generación del ’68 (en Francia y en el resto del continente), la “generación alienada” (Heller, 1998; 43), y su reivindicación política del sentido de la vida frente al progreso industrial y a la cultura de la opulencia (la sociedad de consumo).

El sentido de la tradición, de la institución familiar, de la vida de pareja, los roles de género, la sexualidad, la identidad personal, las interacciones con los demás, la relación con el trabajo y la idea que el Hombre tenía de sí mismo cambió (para bien o para mal).

El proyecto moderno fracasó en su intento de renovación radical de las formas tradicionales del pensamiento y la vida social

es decir, en su intento de lograr la emancipación de la humanidad.

Uno de los elementos que dan forma (líquida) al cambio de paradigma[2] es el descrédito a los grandes metarrelatos. Por un lado, la idea de libertad y de otro, la cuestión de la Verdad. La modernidad fue un proyecto ilustrado de emancipación del varón. La Revolución Francesa y su lucha por la libertad, igualdad y fraternidad, no era no era más que una lucha por la libertad e igualdad de los varones. En el contrato social de la democracia burguesa liberal, la hermandad abolía la paternidad.[3] Esa era la verdad… La razón no es suficiente para conocer la verdad y la verdad finalmente no es universal; responde a intereses de quienes ostentan el poder.

La posmodernidad defiende la hibridación, la cultura popular, el descentramiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos. Como una de sus características fundamentales se considera la verdad como perspectiva; es decir, la verdad es cuestión de contexto más que algo universal.

No tenemos acceso a la realidad, a la forma en que son las cosas, sino solamente a lo que nos parece a nosotros

El fenómeno “la moda” constituye una parte constitutiva de la res pública: una apariencia estética de esencia sociológica y política, que da cuenta de la voluntad de ruptura o innovación de una época. La moda forma parte del debate político dominante en la sociedad pos-moderna y que es de carácter cultural. Es la idea del desarrollo humano independientemente del crecimiento económico. La gran pregunta que debemos hacernos y deben hacerse los actores inmersos en el campo social de la moda es: ¿Cómo mantener la vida en la Tierra?

Importancia de la crítica social académica

La importancia que tiene impartir un curso de sociología, dígase de la moda, en la universidad, está relacionada con el futuro de la universidad en la sociedad del conocimiento. Las universidades surgieron en torno a la idea de gobernanza, y en la base estaba el intento de gobernar algo llamado conocimiento. Pero no es menos cierto la existencia de la diversidad, tanto de universidades como de formas de conocimiento.

Entre las formas de conocimiento, que también pudiera generar todo un debate, se sitúa el conocimiento como cognición. Es la idea del conocimiento como reflexividad: es más que conocer en los modos teórico y práctico. “El conocimiento es una empresa transformadora y crítica. La cognición pertenece a una categoría más amplia de conocimiento y consiste en la capacidad de crear nuevas cosas, modos de acción, estructuras, a partir de las formas y los modos existentes de hacer las cosas”.[4] Sería esta la forma de conocimiento que la universidad contribuya a desarrollar en la sociedad del conocimiento.

La sociología debe incitar a la moda a que se auto-cuestione.

La industria del “fast fashion” es la segunda que más agua utiliza en sus procesos[5] y que produce el 20% de las aguas residuales a escala global. La emergencia medioambiental que ocasiona, demanda una reflexión de los agentes que juegan en este campo social. El sector es responsable del 10% de las emisiones de dióxido de carbono que se lanzan a la atmósfera, más que las que producen todos los vuelos internacionales y el envío marítimo de mercancías juntos.

La ONU se ha hecho portavoz de esta alarma que se traduce en cifras impresionantes:[6] se requieren más de 10.000 litros de agua para producir un kilo de algodón, lo suficiente para producir tan sólo unos vaqueros, y que equivale al agua que consumo un humano en diez años. Además, medio millón de toneladas métricas de microfibras de plástico que se desprenden durante el lavado de fibras como el poliéster y el plástico desembocan en los océanos, mientras que alrededor del 85% de los textiles terminan en vertederos o son incinerados.

Hay hasta 52 micro-temporadas a lo largo del año. Los consumidores compran más prendas de vestir que en el 2000, pero cada producto se conserva la mitad de tiempo que entonces y, de media, el 40% nunca se utilizan.[7] El 90% de la moda es transportada mediante contenedores, pero esta etapa tan solo representa el 4% de las emisiones de dióxido de carbono de toda la industria. El 70% proviene de la producción, debido en gran parte al uso de fibras sintéticas procedentes del petróleo, mientras que otro 22% procede de los viajes de los consumidores para ir de shopping.

La importancia que reviste el análisis sociológico de una realidad concreta radica en la capacidad de penetrar la superficie de la apariencia. En la capacidad de revelar la verdad sobre el mundo social, específicamente de las relaciones de dominación que lo determinan. La moda funciona como una industria que mueve $ 2.5 trillones de dólares y se la considera una de las principales usuarias de recursos naturales y contaminadores de las comunidades en las que opera, y a la vez es una de las empleadoras más grandes del mundo,[8] especialmente de mujeres, con algunas estimaciones de que las féminas representan aproximadamente el 80% de la cadena de suministro.[9] Es lo que se llama “un problema complejo” que debe hallar una salida sostenible que favorezca a las personas, el planeta y las ganancias. ¿Será posible?

Conclusiones

Le urge a la universidad y de modo particular a los actores que se relacionan con el mundo de “la moda” contribuir a recuperar la función crítica de las ciencias sociales, que se perdió con la desintegración del sistema de coordenadas conceptual del mundo y que arrastró en su ruina tanto al sujeto como al horizonte del cambio social. “La función crítica es una función de vinculación social de los individuos (…) El papel de la crítica social no es simplemente revelar, desenmascarar, de-construir la dominación, sino también re-construir: ayudar a que se construyan grupos o clases portadores del cambio social”.[10]


[1] Uno de los mayores problemas a la hora de tratar este tema resulta justamente en llegar a un concepto o definición precisa de lo que es la posmodernidad. La dificultad en esta tarea resulta de diversos factores, como la actualidad -y por tanto la escasez e imprecisión de los datos a analizar- y la falta de un marco teórico válido para poder hacerlo extensivo a todos los hechos que se van dando a lo largo de este complejo proceso. Se suele dividir a la posmodernidad en tres sectores, dependiendo de su área de influencia: como un período histórico, como una actitud filosófica, o como un movimiento artístico.

[2] Cada sociedad tiene un factor objetivo determinante que la define. En la sociedad industrial ese factor era el trabajo; mientras que en la sociedad pos-industrial sería la sexualidad (Touraine). Contraria o posterior a esta idea, Manuel Castells considera que el paradigma de la pos-modernidad es la conectividad.

[3] Oraić Tolić, Dubravka (2014). El Moderno masculino y el Posmoderno femenino. En: Denken Pensée Thought Myśl… Criterios. La Habana.

[4] Delanty, Gerard (2003). El futuro de la universidad en la «sociedad del conocimiento». En: Denken Pensée Thought Mysl…, Criterios, 2014, volumen 3, página 66-67.

[5] Segunda a la industria energética.

[6] Birgit Lia Altmann, analista de la ONU que participó en el evento Fashion and the Sustainable Development Goals: What Role for the UN. Tomado de: https://www.modaes.com/back-stage/la-onu-califica-la-industria-del-fast-fashion-como-emergencia-medioambiental-es.html.

[7] Para el año 2030, habrá 5,4 mil millones de personas en la clase media mundial, frente a los 3 mil millones en 2015. Esto conducirá a una mayor demanda de ropa y otros bienes que definan estilos de vida de ingresos medios. Si el consumo continúa a su ritmo actual, habrá tres veces más recursos naturales necesarios para 2050 en comparación con lo que se usó en 2000. Datos publicados en: https://www.unece.org/…/RFSD_2018_Side_event_sustainable_fashion.pdf

[8] 1 de cada 6 personas en el mundo trabaja en un trabajo relacionado con la moda, y el 80 por ciento de la fuerza de trabajo en toda la cadena de suministro son mujeres. Datos publicados en: https://www.unece.org/…/RFSD_2018_Side_event_sustainable_fashion.pdf

[9] Newman, Karen y Smyth, Cara (2018). Papel de la industria de la moda en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Publicado en: http://www.ipsnews.net/2017/10/role-fashion-industry-uns-sustainable-development-goals/

[10] Znepolski, Boián. Sobre la fuerza y la debilidad de la crítica social académica. En: Denken Pensée Thought Mysl…, Criterios, 2014, volumen 1, páginas 308-309.

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