Algoritmos vs. derechos laborales

La Administración de cualquier empresa usa cada vez más los algoritmos porque: (1) ahorra costos en personal y (2) evita la rendición de cuentas. Cuando usa un algoritmo, el fracaso no es culpa de la Administración, sino de la máquina. Con ello eluden cualquier responsabilidad.

Los perjuicios de usar algoritmos en la contratación de personal están en la desigualdad que generan. La automatización de los procesos de selección está creciendo entre el 10% y el 15% al año. En Estados Unidos, ya se utilizan con el 60% de los trabajadores potenciales. El 72% de los currículums no son analizados por personas.

Los algoritmos suelen castigar a los pobres, mientras los ricos reciben un trato más personal. Por ejemplo, un bufete de abogados o un instituto privado se basarán más en recomendaciones y entrevistas personales durante los procesos de selección que una cadena de comida rápida. Los privilegiados son analizados por personas, mientras que las masas, por máquinas. Para un empleo de sueldo bajo, eres simplemente analizado y categorizado. Una máquina te pone etiquetas (Kate Crawford).

Otro de los aspectos en que los algoritmos son utilizados para beneficiar a las empresas en detrimento de los derechos de los trabajadores en el ámbito laboral es cuando establecen la eficiencia. Muchas veces a los dependientes de grandes corporaciones, se les informa de su horario laboral con una semana o menos de antelación. Esas personas no conocen su horario previamente, por lo que no pueden organizar su tiempo libre.

Esto es una realidad calculada en función de las necesidades de la empresa. Por ejemplo, si pueden prever un día que vaya a transformar la dinámica del mercado, planifican aumentos de las ventas, y cambian los turnos. Hasta el último minuto no toman decisiones y afectan la calidad de vida de los trabajadores.

En otros casos, hay una ley que estipula que, si trabajas equis número de horas a la semana, se deben dar beneficios; pues el algoritmo se asegura de que ningún empleado haga más del número determinado de horas.

¿Quién gana y quién se afecta?

Como no hay ninguna ley que determine los horario todos los días, el algoritmo no se preocupa de la vida del trabajador y asigna las horas de trabajo en función de las necesidades de la empresa.

¿Cuál sería la solución?

La regulación gubernamental.

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