El efecto Forer suena a horóscopo…

El Efecto Forer es un sesgo cognitivo que nos lleva a considerar acertadas las descripciones de nuestra personalidad en proporción exacta al deseo de que lo que se está diciendo corresponda a la realidad, en lugar de a la veracidad de dicha afirmación. Se demostró compartiendo entre varias personas una descripción en apariencia completa, pero llena de vaguedades que se podían interpretar como cada uno quisiera; con algunos elementos negativos justificables, atribuidos a fallos humanos y expresados en un tono positivo.

La descripción del experimento decía así:

Tienes la necesidad de que otras personas te quieran y admiren, y sin embargo eres crítico contigo mismo. Aunque tienes algunas debilidades en tu personalidad, generalmente eres capaz de compensarlas. Tienes una considerable capacidad sin usar que no has aprovechado. Disciplinado y controlado hacia afuera, tiendes a ser preocupado e inseguro por dentro. A veces tienes serias dudas sobre si has obrado bien o tomado las decisiones correctas. Prefieres una cierta cantidad de cambios y variedad y te sientes defraudado cuando te ves rodeado de restricciones y limitaciones. También estás orgulloso de ser un pensador independiente; y de no aceptar las afirmaciones de los otros sin pruebas suficientes. Pero encuentras poco sabio el ser muy franco en revelarte a los otros. A veces eres extrovertido, afable, y sociable, mientras que otras veces eres introvertido, precavido y reservado. Algunas de tus aspiraciones tienden a ser bastante irrealistas.

El Efecto Forer sucede porque tenemos necesidad de tres cosas:

  • Queremos creer que somos de un determinado modo.
  • Queremos que los demás sepan cómo (creemos que) somos.
  • Queremos que los demás reconozcan nuestra ‘singularidad’.

La definición del efecto es la siguiente: Tendencia natural a aceptar como propias descripciones vagas y generalistas, sin darnos cuenta que podrían aplicarse a cualquiera. Previo al experimento que el psicólogo estadounidense Bertram R. Forer hiciera en 1948, Da Vinci había postulado: Nadie nos engaña tanto como nuestro propio juicio.

La explicación más común para responder al efecto Forer se basa en la esperanza y el deseo de control de los individuos. A nivel biológico nuestro cerebro está preparado para detectar coincidencias continuamente en el ambiente. A nivel personal, necesitamos detectarlas y a partir de allí identificar la causalidad y crear un placebo para lograr sobrevivir.

Diariamente hay personas que salen a buscar coincidencias…

 

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