Una cartera inteligente para la educación superior: Blockchain

Esta es la segunda publicación sobre un tema que consideramos interesante por la novedad y las posibilidades de expansión. En la publicación anterior nos referimos a los precursores de la implementación de la Blockchain en temas de educación, particularmente ulterior.

En enfoque que ahora abordamos (Tapscott, D. y Tapscott, A., 2017) considera que los big data, la web social, los MOOCs, la realidad virtual e incluso la inteligencia artificial, son componentes de una tecnología emergente llamada Blockchain (BC).

Internet está construida para mover y almacenar información, más que “valor”. En realidad, ha hecho poco para cambiar el modo como nosotros trabajamos. Blockchain representa la segunda generación de Internet, y contiene suficiente potencial para cambiar el dinero, el comercio, el gobierno y la Educación Superior.

¿Cómo explicar qué hacen las BC en temas educativos?

Cuando los profesores envían información a sus estudiantes, por ejemplo, un correo electrónico, apuntes de clase, una presentación PowerPoint o una grabación de audio, en realidad están enviando una copia, no el original. Para enviar un original o cosas de valía se requiere de un Internet del Valor, una plataforma o base de datos global, distribuida y altamente segura, donde se pueda almacenar e intercambiar objetos de valor, y donde cada uno pueda confiar en el otro sin poderosos intermediarios.

El propio interés colectivo, codificado en este nuevo medio digital creado para el valor, garantiza la seguridad de nuestros intercambios en línea. El cambio sustancial radica en que la confianza está programada en la tecnología.

¿Cuál es el dilema de las Universidades que hacen válida las BC?

Las universidades necesitan mantener la privacidad y la seguridad de los datos almacenados digitalmente por estas instituciones académicas. Pero cuando se trata de proteger esos datos, son vulnerables, como muchas otras instituciones. Las BC pueden ser programadas para conservar virtualmente todo tipo de información valiosa e importante como registros educativos, deudas de estudiante y todo lo que pueda ser codificado.

¿Sirve para validar información?

Según Career Builder, el 33% de los solicitantes de empleo mienten sobre su grado académico.[1] Los contratantes tienen mecanismos con las instituciones para la confirmación de datos, pero a menudo se cargan costos por este servicio. Con las BC, la transferencia de esta información puede ser rápida y prácticamente gratuita.

Además de validar, unifica la información dispersa entre instituciones. Por ejemplo, si un estudiante aprende una nueva destreza, ha colaborado para completar una tarea, o gestiona otras, esto se añade en un registro de aprendizaje. Muchos estudiantes egresan y no llegan a graduarse; es decir, no consiguen un título, pero sí varios créditos que pueden utilizar en el mercado de trabajo, y hay constancia de ellos.

¿De qué otra forma pueden ayudar las BC a los estudiantes?

Contribuyendo a disminuir los costos o deudas estudiantiles en el sistema tradicional de enseñanza superior. Para ello se trabaja en la acreditación con los MOOC. Las BC favorecen: (1) el diseño de un mecanismo fiable para confirmar que los estudiantes que se apuntan en MOOC completan efectivamente el curso, hacen los exámenes y dominan la materia, (2) un mecanismo de pago y (3) contratos inteligentes que pueden convertirse en planes de aprendizaje.

Las oportunidades para los innovadores en Educación Superior se agrupan en cuatro categorías:

  1. Identidad y registros de los estudiantes: cómo identificar a los estudiantes; proteger su privacidad; medir, registrar y acreditar sus logros; y conservar la información segura.
  2. Nueva pedagogía: cómo adaptar la enseñanza a cada estudiante y crear nuevos modelos de aprendizaje.
  3. Costos (deuda del estudiante): cómo valorizar y financiar la educación, y premiar a los estudiantes por la calidad de su trabajo.
  4. La Meta-Universidad: cómo diseñar modelos completamente nuevos de Educación Superior.

¿Hasta dónde podemos llegar?



[1] “Fifty-Eight Percent of Employers Have Caught a Lie on a Resume, According to a New CareerBuilder Survey,” comunicado de prensa, 7 de agosto de 2014.

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