Cuarta revolución industrial (4RI) o el futuro de las asimetrías sociales

En una publicación anterior hablamos sobre la 4RI y lo que significa a escala global. Pero no todos ven en esta revolución un mundo color de rosas. No siempre el desarrollo tecnológico va aparejado a la justicia social.

Algunos sondeos reflejan las preocupaciones de empresarios por el “darwinismo tecnológico”, donde aquellos que no se adapten no lograrán sobrevivir.[1] Parte de la preocupación se sustenta en un elemento clave de esta revolución: la velocidad. En un mundo desigual, la velocidad contribuiría a aumentar la brecha de desigualdad.

Una revolución que en su mayoría favorezca a los más desarrollados, aumenta el riesgo de inequidad. A la hora de tomar decisiones políticas, los valores ocupan un peso significativo. Traigo a colación un comentario de Elizabeth Garbee, investigadora de la Escuela para el Futuro de la Innovación en la Sociedad de la Universidad Estatal de Arizona, quien expone: “en el juego del desarrollo tecnológico, siempre hay perdedores. Y una de las formas de inequidad que más me preocupa es la de los valores. Hay un real riesgo de que la élite tecnocrática vea todos los cambios que vienen como una justificación de sus valores”.

¿Será necesario un “debate democrático” en torno a los cambios tecnológicos?

Sin duda. Mantener el status quo de la dominación no es una opción. Otra de las preocupaciones es la seguridad geopolítica. Pero a lo que vinimos, las asimetrías sociales. El avance tecnológico no va a la par de la reglamentación de su uso en materia de derechos humanos, la tarea urgente de las ciencias sociales es disuadir que la tecnología pase por encima de los marcos sociales, éticos y políticos que se necesitan para hacer buen uso de ella.


[1] Perasso, Valeria (2016). Qué es la cuarta revolución industrial (y por qué debería preocuparnos). BBC Mundo.


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