El Círculo: los límites éticos de la tecnología

El círculo (en inglés: The Circle) es una película estadounidense de ciencia ficción y drama de 2017, dirigida y escrita por James Ponsoldt, basada en la novela homónima de Dave Eggers escrita en 2013.

¿Qué te llamó la atención de esta película?

El Argumento. Mae Holland (Emma Watson) es una joven prodigio contratada por una gran compañía llamada El círculo, que se encarga de llevar la tecnología de la comunicación hasta sus límites éticos y técnicos. A medida que Mae va conociendo a la compañía, se irá enterando de secretos cada vez más oscuros. A través de un innovador sistema operativo, el Círculo unifica direcciones de email, perfiles de redes sociales, operaciones bancarias y contraseñas de usuarios dando lugar a una única identidad virtual y veraz, en pos de una nueva era marcada por la transparencia.

Se informa a Mae de que su presencia en las redes sociales debe convertirse en una parte más integral de su trabajo. Ella gana seguidores, el amor de sus compañeros de trabajo, la aprobación de sus jefes, a través de una nueva forma de “conectarse”. La compañía, a su vez, obtiene una nueva forma de controlar a todos.

¿Si no eres transparentes, qué escondes? La película está llena de preguntas intrigantes sobre el equilibrio de nuestras vidas sociales y profesionales y cómo se mezclan. Cuestiona valores éticos en conflictos: si, con una mayor vigilancia y el conocimiento de que estamos siendo observados, nuestro comportamiento mejorará gradualmente.

¿La sociología analiza el cine como vehículo de expresión?

El cine y la literatura son herramientas para el análisis de contenido. Se abordan temas que representan realidades, por extrañas que parezcan.

Todo lo que es bueno para “El Circulo” es bueno para el mundo. Parte de una postura autoritaria: todo lo que hace el Círculo cumple una agenda “progresista”. Todo por su propio bien, por supuesto. Para que las personas puedan conectarse.

Es la visión “liberal” de la transparencia. Pero, todo lo que está haciendo es eliminar la privacidad y degradarla a un concepto arcaico. Se ha convertido en la compulsión de los ciudadanos comunes para hacer público y renunciar al control sobre su espacio, sus vidas, sus seres.

A modo de síntesis, parte de un comentario: Es una historia de advertencia para la era de la caza de brujas en las redes sociales y el intercambio excesivo compulsivo. El futuro digital fascista que la película imagina es misteriosamente intrigante para contemplar, porque uno de los principales pensamientos al respecto es cuánto de ese futuro ya está aquí. No sé si porque las tensiones se suavizan o por qué otra razón, pero el comentario sigue así: “un drama de tesis. Su pasión es advertirnos cómo funcionará una sociedad de vigilancia”.

The Hollywood Reporter sugirió que “probablemente ya vivimos en un mundo más aterrador, lleno de horrores extraños, que el que El Círculo presenta como una advertencia”.

¿Algo que te tomara de sorpresa?

La película refleja una tendencia cada vez mayor: las oficinas se parecen, cada vez más, a patios de recreo para adultos.

¿Qué tipo de sociedad realmente quieres?

La historia tras la novela y la película nos muestra cómo se ve la vida cuando las personas se han convencido de compartir tanto de sí mismas, que ya no les queda nada.

Como si ocurriese en la realidad, Eggers estableció progresivamente una nueva norma cultural y de privacidad. El proceso se repite hasta que logra la aceptación involuntaria de un nuevo paradigma social. Este nuevo paradigma se habría rechazado si se hubiese intentado en un solo paso, porque una ruptura tan grande en la idea de la privacidad, se consideraría como una violación de las normas sociales.

Lo que antes era impensable es la nueva normalidad. El objetivo de la visibilidad total de la población se logra a través de medios tecnológicos que son adoptados gradualmente por una sociedad que ama la tecnología.

La novela de Eggers fue elogiada por la precisión con que predijo tendencias tecnológicas como las redes sociales y la transmisión personal en vivo, y hubo entusiasmo cuando se anunció la versión cinematográfica.

Como cinematografía, “El círculo” no parece tener mayores aciertos que las actuaciones protagónicas (Emma Watson y Tom Hanks). No resulta ser la película que se necesita, para un tema que la reclama: la anulación de la privacidad en la era digital.

Para otros, la característica fundamental de habilitación del Círculo es su enfoque en la cuantificación de la humanidad en forma digital. La cuantificación social es la raíz del éxito en la ciencia de los datos y también su talón de Aquiles. Las tecnologías de cuantificación son un mecanismo habilitador para el mayor bien de la humanidad, pero no tienen en cuenta lo que realmente nos hace humanos: la autonomía personal, la privacidad, la libertad para experimentar y la autorreflexión independiente.

Una vez que el mundo se ha cuantificado digitalmente, puede hacerse visible. Una vez que se ha hecho visible, se puede controlar. Una herramienta eficaz para promover un objetivo tecnológico no es altruista, si no reconoce el potencial daño social que puede generar, por ejemplo, las consecuencias psicológicas negativas de un seguimiento.


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