Investigadores: líbrennos del mal

Recién inicado el 2019, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) publicó los datos de desempleo y pobreza de Ecuador, correspondientes a la encuesta de diciembre del 2018.

La alerta que no puede pasar por alto en el tema de formación de investigadores es qué se esconde tras los resultados de la encuesta. Queremos compartir este caso como un ejemplo de lo que no se puede hacer en investigación social.

Lo más difícil es que nos engañen quienen deben enseñarnos a utilizar los datos para contribuir a transformar la realidad. Es una lección de ética en contra de mi voluntad.

¿Dónde está el dilema ético?

El problema viene de la metodología de la investigación. Por alrededor de 15 años la encuesta ejecutada en diciembre, tenía representatividad nacional, urbana/rural, de 5 ciudades y provincial. El INEC decidió reducir la muestra del 2018, en alrededor del 45%; sin anuncio previo, discusión o propuesta alguna.

La encuesta debía tener una muestra de 31.000 viviendas; sin embargo, en la encuesta de diciembre del 2018 aparecen solo 17.000 viviendas.

Respecto a las encuestas faltantes, se desconoce si:

  1. no se ejecutaron.
  2. se ejecutaron, pero no se ingresaron a la base de datos.
  3. si existió algún otro tipo de decisión metodológica.

El INEC simplemente decidió publicar los resultados con este cambio, sin aviso explícito ni explicación alguna.

¿Por qué es tan grave?

  1. Dificulta arribar a conclusiones sobre las condiciones de desempleo, pobreza, y desigualdad en el Ecuador y otros indicadores que se calculan con esta encuesta. Al tener una encuesta con menor muestra se amplifica el margen de error, lo que dificulta encontrar diferencias significativas entre los años comparados.
  2. Se rompe una serie de comparabilidad muestral. Resulta arriesgado comparar dos encuestas anuales, donde una de ellas tiene casi el doble de muestra.
  3. Implica la continuidad de un manejo informal de la estadística pública. En el año 2014 se realizó una modificación a las categorías metodológicas de empleo (apareció parte del subempleo como “empleo inadecuado”), sin previo aviso, discusión, ni consulta. En el 2015 se modificó la metodología de informalidad, nuevamente sin previo aviso ni discusión. En el 2016, nuevamente sin previo aviso, se volvieron a cambiar las categorías de subempleo (apareció el “otro empleo no pleno”).
  4. Elimina la posibilidad de hacer un seguimiento de las condiciones laborales, de pobreza y desigualdad que se hacía provincialmente. Adicionalmente dificulta el seguimiento nacional, regional y provincial de la Agenda 2030.

Precisamente en una época de contracción económica donde estos indicadores son esenciales; se presenta esta toma de decisiones.

¿Qué debe pasar?

Ecuador debe aspirar a un manejo serio, profesional y transparente de sus estadísticas. El Gobierno debe abstenerse de hacer conclusiones sobre la situación de desempleo, pobreza y desigualdad que existe en el país hasta que el INEC no comunique qué hicieron en diciembre del 2018, por qué lo hicieron y sobre todo por qué lo hicieron sin discutir y sin avisar explícitamente a los usuarios.  Cualquier decisión que afecte la calidad, oportunidad y transparencia de la información pública, debe ser consultada, socializada y discutida con anticipación y claridad.


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