¿Qué es el secreto pontificio?

¿La Iglesia obliga a sus servidores a custodiar algún secreto?

La Iglesia Católica, quien tiene la misión de predicar y testimoniar el Evangelio de Cristo, contiene el deber de mantener escondido el sacramento y de custodiar en su corazón las palabras, a fin de que las obras de Dios se manifiesten en modo justo y amplio, y su palabra se difunda y sea glorificada. “Callar, cosa verdaderamente bastante difícil, como también hablar públicamente con reflexión, son dotes del hombre perfecto: de hecho, hay un tiempo para callar y un tiempo para hablar (cf. Ecclo 3, 7) y es un hombre perfecto quien sabe mantener frenada la propia lengua (cf. St 3, 2).

Presumiblemente esto los obliga a callar. Aquellos que están obligados a tal secreto se deben considerar como ligados no por una ley externa, sino más bien por una exigencia de su dignidad humana: deben considerar un honor el compromiso de custodiar los secretos debidos, por el bien público.

En lo que se refiere a la Curia Romana, los asuntos tratados por ella al servicio de la Iglesia universal, están cubiertos de oficio por el secreto ordinario, cuya obligación moral debe ser establecida bien por una prescripción superior o por la naturaleza e importancia de la cuestión. Pero en ciertos asuntos de mayor importancia se requiere un secreto particular, que es llamado secreto pontificio y que debe ser custodiado con obligación grave.

La Secretaría de Estado derivó el 24 de juno de 1968 una instrucción sobre el secreto pontificio. El Sumo Pontífice Pablo VI, en la audiencia concedida el 4 de febrero de 1974, aprobó fuera publicada la instrucción sobre secretos de pontificio que detallaba:

Artículo I: están cubiertos de secreto pontificio: la preparación y composición de documentos, informaciones, notificaciones y denuncias de doctrinas y publicaciones, denuncias extrajudiciarias de delitos contra la fe y las costumbres, decisiones que se refieren a tales denuncias e informes redactados por los legados de la Santa Sede; entre otros.

Artículo II: Tienen la obligación de custodiar el secreto pontificio: los cardenales, obispos, prelados superiores, oficiales mayores y menores, consultores, expertos y el personal de rango inferior, a los que compete tratar cuestiones cubiertas por el secreto pontificio; así como todos aquellos que en modo culpable hayan tenido conocimiento de documentos y asuntos cubiertos por el secreto pontificio, o que, aun habiendo tenido tal información sin culpa de su parte, saben con certeza que están cubiertos por el mismo.

Artículo III: señala que quien está obligado al secreto pontificio tiene siempre la obligación grave de respetarlo, y en caso de violación, cómo se procederá.

Artículo IV: determina la fórmula en que deben prestar juramento aquellos que son admitidos al secreto pontificio.

¿Es cierto que el secreto pontificio encubre el abuso de poder en la administración católica?

El abuso sexual de niños y jóvenes se debe, en gran medida, al abuso de poder en el ámbito de la administración. En este sentido, la administración no ha ayudado a cumplir la misión de la Iglesia, por el contrario, la ha oscurecido, desacreditado y hecho imposible.

¿Ha faltado transparencia en la administración de la Iglesia católica?

Es un tema relacionado con el abuso de poder. La Iglesia no se ha visto presionada a rendir cuentas a la sociedad. En el Encuentro sobre ‘La Protección de los Menores en la Iglesia’, que tuvo lugar en febrero del 2019, se dictaron medidas que debían iniciarse inmediatamente.

Estas medidas incluyen:

  1. Definición del objetivo y límites del secreto pontificio.
  2. Normas de procedimiento transparentes y reglas para los procesos eclesiásticos.
  3. Comunicación al público del número de los casos y de los detalles relativos, en la medida de lo posible.
  4. Publicación de los sumarios judiciales.

¿Qué dicen las víctimas y sus familiares sobrte todo esto?

Parecen tener la impresión de que se habla mucho y se hace poco. Exigen eliminar el secreto pontificio en casos de abuso, necesidad de transparencia y mayor comunicación.

En este tema, la propia Iglesia se autoflageló: “En lugar de castigar a los culpables, fueron las víctimas las que fueron reprendidas y silenciadas“, lamentó el cardenal y arzobispo de Múnich, Reinhard Marx, uno de los prelados más lúcidos y sinceros del colegio cardenalicio, impulsor del informe de más de 300 páginas que documenta 3.677 casos de abusos cometidos por 1.670 clérigos en los últimos 70 años en Alemania.

¿Consideras que el secreto pontificio expone a la Igesia católica a la sospecha del encubrimiento?

De hecho, sí. La eliminación del secreto pontificio, a juzgar por las intervenciones en la cumbre sobre la lucha contra la pederastia, da la impresión de ser una de las medidas concretas que podría tomar el Vaticano. Previamente, el presidente de la Comisión para la protección de menores, el cardenal estadounidense Sean Patrick O’Malley, había señalado que era importante revisarlo.

El secreto pontificio es una garantía de confidencialidad que rige en procesos como las consultas para la elección de obispos. Es necesario redefinir la confidencialidad y hacer una distinción con respecto a la protección de los menores.


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