La muerte de Betelgeuse

Magui:

Ya sabes cuánto me gusta leer datos y fantasear posibles escapes… Me preparo a interpretar la muerte de Betelgeuse. Para eso, “querida Soro”, tendré que regalarte la Historia, y hoy es un lindo día…

Estamos viviendo momentos paradigmáticos de reproducción social (2018-2022) y eso suena hueco. Para mi, cobran significado dos expresiones de la consciencia social: 50 años de Mayo del 68 y su frase simbólica: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”. Y 50 del Festival de Woodstock, nexo para la consolidación definitiva de la contracultura de los años 60.

Si planteamos como hipótesis que los fenómenos culturales que contribuyen a canalizar la energía contenida en cierto período de tiempo, recobran significado en los momentos de crisis; podemos decir que estamos viviendo una eclosión de creatividad que coincide con lo que Kuhn llama una revolución científica.

¿Y que tiene esto que ver con la muerte de Betelgeuse?

Futuro de Betelgeuse

La estrella gigante Betelgeuse es una de las más brillantes de la Vía láctea. Desde hace unas semanas, disminuyó su luminosidad. Los astrónomos iniciaron en diciembre de 2019 una campaña de observación, tras haber sido alertados por observadores aficionados.

¿Cuál es el interés de los astrónomos por este suceso?

La muerte podría ocurrir en las próximas semanas o dentro de 100.000 años. Desde la Tierra, a simple vista, sería un punto extremadamente brillante en el cielo, pudiéndose observar inclusive de día, y luz propagándose alrededor. En ese momento, Betelgeuse brillaría al menos 10 000 veces más que una supernova ordinaria, con la luminosidad de la Luna en cuarto creciente. Algunas fuentes predicen una magnitud máxima aparente a la de la Luna llena, durando varios meses. Tras este periodo, iría extinguiéndose gradualmente hasta que, tras meses o tal vez años, fuese inapreciable a simple vista.  En unas semanas ese punto desaparecería y formaría una nebulosa, visible en el cielo durante miles de años. Sería un espectáculo inolvidable para una parte de la humanidad, poder ver una supernova. Es un fenómeno que ocurre en la Vía Láctea, pocas veces a través de los siglos. La última fue observada en 1604.

Esta es una posible vista de la constelación de Orión cuando Betelgeuse explote.

¿Cómo se relacionan la muerte de Betelgeuse y tu hipótesis?

Podríamos disponer de un método para medir la escalabilidad de las ideas. Lo que comenzó hace 50 años tiene un significado hoy y podrá ayudarnos a comprender lo que conecte a las futuras generaciones. Tendremos data para analizar un suceso en el tiempo.

Lo primero sería escuchar cómo los astrónomos predicen su muerte. “En la medida que el astro ya no tiene combustible, su corazón se desplomaría sobre sí mismo y formaría una estrella de neutrones, objeto muy compacto que crea una onda de choque, que disloca completamente la estrella. Todo eso en sólo unas cuantas horas”.

¿Te das cuenta que es un problema energético? La energía es lo que nos conecta en el tiempo. La onda de choque que se crearía y que disloca completamente a la estrella tiene que ver con: (1) el movimiento de los fluidos (sustancias deliciosas y peligrosas que fluyen por nuestras vidas) y (2) con las fuerzas que lo provocan. Me parece orgásmico, pero es sociológico.

Esa liberación de energía simultánea, no intencionada, repentina, global y violenta que disloca a la estrella, provocaría una dilatación expansiva. ¿Cuánto nos puede cambiar la vida?, ¿a cuántos nos puede cambiar la vida? Es cuestión de tiempo, que el propio tiempo convierte en calidad de vida. Todo eso en sólo unas cuantas horas.

Magui, ne t’inquiète pas. Betelgeuse está muy distante. “Si la vemos explotar aquí, significaría que la explosión ocurrió -físicamente- hace 600 años”. ¿Cuánto pueden expandirse los fenómenos en el tiempo? ¿Qué significa que tú estés, aquí y ahora…? ¿para ti, para quiénes?

Quien cree, vivirá para siempre”.

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