¿Tienes Niños Rebeldes y Desafiantes?

Los niños nacen egocéntricos y salvajes, sin ningún tipo de educación y con total dependencia de sus progenitores. Al ir creciendo, esperan que todos sus gustos y necesidades sean satisfechos a toda costa. A medida que van interactuando con los padres van descubriendo normas de conducta basadas en el ejemplo que éstos le van dando durante la crianza. Otras conductas las van adquiriendo durante la convivencia con otros niños. 

Los padres tienen el rol de civilizar a los niños haciendo que puedan acatar normas de conducta y logren dominar la ira lo mejor posible, algo que nos caracteriza como seres humanos. Si en algún momento los niños notan incoherencias entre la conducta de los padres y lo que se le exige en la crianza, comienzan a decepcionarse del civilizador y se vuelven cada vez más agresivos. Esto puede estar dado por extremas conductas del civilizador que lo hacen perder autoridad ante sus hijos: que sean muy permisivos o muy represivos, que le presten demasiada atención o muy poca. 

La queja más frecuente de los niños agresivos es que el civilizador no predicaba con el ejemplo. Igual ocurre con los pueblos y sus gobernantes. Es importante crear normas de conducta que todos en general puedan cumplir como si fueran leyes. Sólo se debe aplicar castigo en caso de que se quebrante alguna de ellas. Mientras, el niño en su roce social, irá aprendiendo a comportarse a medida que reciba de los demás, respuestas como consecuencias a sus propios actos. Si comparte, golpea, llora, recibirá una respuesta correspondiente al convivir con otros niños. Por tanto es importante la convivencia con sus similares y no regañarlos o reprimirlos por esas conductas típicas que pueden ser solucionadas entre ellos y que no rompen las normas generales establecidas. 

Entiéndase como castigo el no permitirles hacer alguna actividad que les guste mucho o forzarlos a hacer alguna que no les guste. Nunca castigar con violencia, humillaciones o excesos que puedan afectarlos psicológicamente. Siempre se les debe tratar de advertir primero de qué están haciendo mal y cuáles serían las consecuencias. La advertencia solo funciona mientras estén calmados. En caso de estar agresivos, primero hay que intentar calmarlos pues en ese estado se ofuscan y no entienden ni obedecen. Se les puede ejercer presión para ir avanzando poco a poco a un castigo bajo condiciones que puedan cumplir con solo comportarse adecuadamente. Por ejemplo si están berrinchudos, inmóviles y agresivos se les puede tratar de sentar de castigo para que no se autolesionen. Si brindan resistencia se les puede dejar donde están pero haciéndoles saber que están de castigo y hasta que no se sienten “por un rato” (para que noten que se puede cumplir fácilmente) no podrán disfrutar de algo bueno nuevamente (cualquier actividad que sabemos que les pueda gustar en ese momento como si fuera un premio)

Luego de estar calmados se les explica el porqué del castigo para que interioricen que fue lo que hicieron mal. Al hacer este tipo de negociación perdemos autoridad sobre los niños que luego tenemos que recuperar corrigiendo nuestros propios errores en la crianza. Los errores más comunes pueden ser la incoherencia entre los padres, que uno sea muy permisivo y complaciente y el otro represivo y restrictivo. Que los regañen o le griten por gusto sin haber infringido alguna de las normas establecidas. Eso los confunde y van a hacer lo que quieran porque de todas maneras los van a regañar.

Es bueno que el niño tenga “miedo” de romper las reglas porque sabe que recibirá un castigo. Ese miedo es muy importante para vivir en sociedad pues será la medida en que van a respetar las leyes. Si pierden esa medida pues les dará igual robar, delinquir, maltratar pues no le temen a lo que pueda suceder con ellos. Si no se logra recuperar la autoridad sobre el niño, con el tiempo conocerá a otras personas rebeldes que admirará y les seguirá los pasos aunque les lleve por mal camino. Por tanto hay que evitar todo tipo de negociación con los menores durante su crianza. Se debe mantener la autoridad y lograr que estos admiren a sus civilizadores. El tener normas que cumplir les da una sensación de seguridad como mismo a nosotros cuando vivimos en un país con buenas leyes. Por tanto hay que tener claras las normas esenciales que les podamos transmitir con nuestro ejemplo y hacerles saber que violarlas lleva consigo un castigo.  

Es importante no acomodar demasiado a los niños ni premiarlos sin justificación alguna. Se les deben dar tareas cuyos beneficios serán para ellos mismos como tender la cama, cuidar la limpieza de su espacio y sus artículos personales, satisfacer sus necesidades por ellos mismos como tomar agua, prepararse una merienda etc. Eso además de hacerlos independiente, les crea buenos hábitos y no te harán ver como un servidor a sus pies.

Toda rebeldía es un mal indicador de que algo está sucediendo con los padres en su conducta y métodos de crianza. Todo hijo rebelde trata a sus padres como objetos y les exige que debe ser escuchado y comprendido, sintiéndose con el derecho de ser merecedor de algunas cosas que los padres le tienen que proveer. Al final un niño se siente desprotegido si no siente a sus padres como autoridades y tratará de encontrar esa protección en otras personas al no tener conciencia de quienes le rodean. La rebeldía no es más que la manera que han encontrado de sobrevivir a la ausencia de normas y autoridades civilizadoras. Los padres no solo educan y civilizan sino que también tienen que hacerse admirar.

Un niño rebelde sin el tratamiento correspondiente puede llegar a tener un trastorno negativista desafiante que lo lleva a tener problemas con todas las personas que lo rodean, incluyendo las autoridades. Éstos, con el tiempo serán personas que encontrarán problemas en su vida cotidiana, sea en la escuela o el trabajo. El patrón fundamental de este trastorno es la desobediencia. Tienen tendencia a interrumpir con rabietas, discutir con adultos, son desafiantes, molestan a otras personas y los acusan de los errores que ellos mismos comenten. Son resentidos, rencorosos y vengativos. 

Los niños tienen que ser educados y civilizados dentro del hogar y éste debe ser visto como un sistema donde debe existir armonía y sincronización entre ambos padres para comunicar la norma a los hijos. Cuando no hay coordinación ni buena comunicación cada hijo va a ser un ente independiente que no forma parte del sistema. Las familias deben compartir ideales y principios y tienen una directiva que son mamá y papá. Los hijos tomarán de modelos a los padres para prosperar en la vida. Por tanto la conducta o manera de ser de los padres será copiada por los hijos. De ahí que ante problemas de conducta de los hijos, los padres tengan la mayor responsabilidad. 

La fórmula para educar más antigua es el castigo sin abandono. Este consiste en privar de un gusto personal pero permitiendo la participación en las actividades colectivas. 

Preguntas que se deben hacer los padres para educar bien a sus hijos:

¿Qué normas o reglas quiero que mis hijos cumplan? 

¿Cómo puedo transmitir con mi ejemplo o moral el cumplimiento de dichas normas?

¿Cuáles de estas normas pueden ser cumplidas por ambos padres?

¿Qué tan permisivo o restrictivo soy con mis hijos?

¿Qué puedo hacer para no ser ni muy permisivo ni muy restrictivo?

¿Qué tanta atención le brindo a mis hijos? (Lo normal es evitar los extremos) 

¿Qué puedo hacer para que no dependan de mí por completo y logren independencia pero que siempre puedan contar conmigo para su aprendizaje?

¿Cuáles son los gustos de cada hijo que pueda usar para aplicar un castigo sin que les afecte en su conocimiento e independencia?

Según las características de cada hijo ¿qué tiempo de castigo sería prudente para que asuman y se arrepientan del error cometido para evitarlo en el futuro?

Cuando hacen algo indebido , ¿qué puedo hacer para hacerles entender que está mal sin tener que gritarles o castigar para que no sientan una represión excesiva sino una alerta educativa? 

¿Qué conductas indebidas debo permitir que sean corregidas socialmente mediante la convivencia con otros niños para no saturar la autoridad como padres?

En caso de berrinche y rebeldía ¿qué estrategia puedo aplicar para aplicar un castigo progresivo sin que el menor note una negociación y perder autoridad?

Si tengo un hijo rebelde ¿cómo puedo hacer para recuperar la autoridad y su admiración en conjunto con mi pareja?

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