Mafalda y la cuestión femenina

“Si debía inventar un personaje, debía tener rasgos muy reconocibles, como esa mata de pelo. A medida que la publicaba fui conociéndola”, contó Quino sobre las horas de creación de Mafalda. En ese punto primario tal vez ignoraba a dónde llegaría la agudeza de la pequeñita. Como cuando le pregunta a Raquel, luego de pasearse por la pila de ropa que ésta tiene para lavar y planchar: “Mamá, ¿qué te gustaría ser si vivieras?”.

Mafalda nació en tiempos en que Betty Friedan ponía en debate la situación de la mujer a través de su Mística de la feminidad, libro publicado en 1963 y premio Pulitzer un año después. En la década del 60 emergió la “segunda ola” del feminismo que incidió en la discusión pública de la desigualdad de género en el trabajo, el rol de la mujer en la familia, la sexualidad y los derechos de las mujeres en la reproducción, como parte de las numerosas protestas de los jóvenes que criticaban más agudamente las acciones de sus gobernantes.

En los años sesenta las mujeres procuraban la igualdad. Y fue un período de transición en que comenzaron a trabajar fuera de casa y a tener una profesión. Esta no era una cuestión pacífica, y Quino la plantea a través de sus personajes femeninos: Susanita, Mafalda y la madre Raquel.

En una entrevista a Quino, la periodista Agustina Rabaini le preguntó ¿por qué Mafalda nació mujer?, Él respondió: “Cuando empecé a dibujarla, pensé en mayo del 68 y dije: tiene que ser una nena. ¿Y una nena que hiciera qué? Mafalda tenía que preguntar lo mismo que yo me sigo preguntando cuando veo las noticias: ¿Por qué siguen destruyendo el planeta? Pero, además siempre lo he dicho, las nenas son más despiertas que los varones”.

Mafalda representa a la mujer que lucha por la igualdad, que es libre e independiente, que ama la cultura y la educación. Critica y cuestiona el papel de la madre, que considera rutinario y sin importancia. En el lado opuesto, Susanita personifica los viejos patrones, y su objetivo es tener hijos y ser una señora. Y es banal, prefiere un vestido a la cultura.

La participación de la mujer en la tira cómica tiene varias facetas:

La madre de Mafalda es una típica ama de casa argentina de clase media de los años sesenta, ocupada de lo que ocurre en su micro clima hogareño. Cocina, lava, plancha y hace las compras, pero aparentemente no maneja el auto. Inició estudios universitarios y estudió para ser pianista profesional, pero abandonó su carrera luego de haberse casado, hecho que Mafalda le recrimina en varias ocasiones. Sin embargo, no requiere complicaciones para ser feliz y da lecciones de humildad y sacrificio a su pequeña hija inquieta por las adversidades del mundo.

Susanita, amiga de Mafalda, es parlanchina, pendenciera, chismosa —nada de lo que pasa en su vecindario ocurre sin que ella se entere— y en ocasiones altanera. Susanita puede llegar a ser agobiante para el resto del grupo, aunque ella no lo percibe. Está más preocupada por la imagen y la moda que el resto de sus amigos. Sus pasatiempos favoritos son jugar con Mafalda a representar situaciones sociales propias de los mayores (juego de la mamá, juego de tomar el té), así como discutir con Manolito, a quien desprecia por rústico e ignorante. Es enamoradiza y muestra interés romántico por Felipe, quien no le corresponde. Es también egoísta y rencorosa, pero valora la gran amistad que le une a Mafalda. Su máxima aspiración es casarse, ser una madre de clase social acomodada y tener muchos hijos, asumiendo el rol tradicionalmente asociado a la mujer. Contrasta fuertemente con la actitud de Mafalda, más intelectual y concienciada de la liberación de la mujer y de la igualdad entre los sexos.

Libertad es otra de las amigas de Mafalda. Su personalidad es incendiaria y proyecta abiertamente ideas políticas en contra del sistema establecido. Es el único personaje más liberal que Mafalda, contrastando con los más conservadores Manolito y Susanita. También es el personaje que más conversa con Mafalda sobre temas socio políticos, y ambas parecen concordar ideológicamente, salvo por el hecho de que Mafalda es más realista. Su padre es socialista y tiene un empleo al que no valora (un «puestucho de morondanga», como refiere Libertad). Su madre es traductora de francés. Libertad aspira a que el pueblo tome conciencia de la situación de su país, se levante en una revolución social y cambie las estructuras de la nación. Dice gustar de las personas y cosas simples, pero al tratar de explicarlo cae en una retórica muy confusa. Pretende convertirse en traductora de francés como su madre.

También aparecen diversas expresiones de género en los personajes femeninos secundarios:

  • La madre de Susanita: Mujer parecida en aspecto a Susanita, aunque un tanto obesa. Ama de casa y chismosa como su hija, vive en un apartamento decorado de manera kitsch.
  • La madre de Miguelito: Mujer obsesiva con la limpieza de su hogar y aparentemente autoritaria. Usualmente solo participa recriminando cosas a Miguelito o dándole órdenes, sin que se la vea. Aparece en un solo cuadro donde se la ve de lejos y malhumorada.
  • Tía Paca: Tía abuela de Mafalda y tía de Raquel. Suele saludar a Mafalda con muchos besos, cosa que a ella no le agrada.
  • La madre de Manolito: Nacida en España, como el padre de Manolito. Nunca se le ve el rostro; solo aparece su brazo cuando ella amenaza a Manolito con una alpargata para que vaya a la escuela.
  • La madre de Libertad: Mujer aparentemente muy joven, delgada, pecosa, de cabello lacio, y alta, a diferencia de su hija. Es traductora de libros en francés, especialmente de autores existencialistas como Jean-Paul Sartre.  No quiere que Libertad trabaje de traductora porque no lo considera un oficio rentable. Vive con su esposo e hija en un pequeñísimo apartamento. Se la ve fumar. Es la única madre que no es ama de casa.

En uno de los episodios, Mafalda se lamentaba porque “lo malo de la familia humana es que todos quieren ser el padre”, como forma de exteriorizar su desconformidad por la estructura patriarcal de la sociedad.

Bajo lo que pareciera ser chistes crueles o críticas indolentes de Mafalda, Quino manifiesta en forma genial su apoyo a la defensa de los derechos de la mujer desplegando “el absurdo de situaciones conocidas”, con el objetivo de que la sonrisa que provoca los pensamientos, preguntas y reclamos de esta cándida niña se convierta en un medio de enfrentarse a la cruda realidad en la que todavía millones de mujeres viven.

La representación de lo femenino en el mundo cómic, igual que en cualquier otra expresión artística, es un reflejo de cómo la sociedad ve a las mujeres. Y en ese sentido, Mafalda es una heroína.

 

 

Textos consultados: http://eju.tv/2014/09/mafalda-5-claves-que-la-definen-y-la-hicieron-emblematica/, https://www.revistaesfinge.com/filosofia/humor-filosofico/item/1171-mafalda-la-pequena-filosofa-2-parte

 

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